INVITACION
La Comisión Organizadora se complace en invitar a Ud. al VI Congreso Latinoamericano de Micología, (VI CLAM), que se llevará a cabo desde el 10 al 13 de noviembre de 2008, en Mar del Plata, Argentina.
Es para nosotros un honor haber sido designados responsables de la organización de este evento que, cada tres años, congrega a los micólogos latinoamericanos. Debemos destacar que en esta vasta tarea nos vemos acompañados de micólogos de otras regiones del mundo, interesados en los hongos de Latinoamérica y en los estudios que llevan a cabo sus investigadores.
Agradecemos, tanto a unos como a otros que, en forma personal o en representación de diferentes Instituciones, nos han ofrecido su valiosa colaboración para el buen desarrollo de este evento.
La organización de este Congreso se llevará adelante en forma conjunta entre la ALM y la Asociación Micológica Carlos Spegazzini, presididas por el Dr. Daniel Cabral y la Dra. Andrea Irene Romero respectivamente.
Rendiremos homenaje al insigne micólogo Carlos L. Spegazzini, quien fuera el padre de la micología en Argentina y en otros países de Sudamérica.
Estarán en nuestra memoria aquellos maestros, ya desaparecidos, que formaron, a través de muchos años de docencia e investigación, a la mayor parte de las generaciones de micólogos latinoamericanos actuales.
Hemos invitado a acompañarnos en esta labor como Presidentes Honorarios del VI Congreso Latinoamericano de Micología, a las Dras. Irma Gamundí de Amos, y Blanca C. de Bracalenti, reconociendo en este acto sus invalorables contribuciones a la micología Argentina e internacional , así como su condición humana y su constante vocación de construir y enseñar en todos las instancias y lugares donde les tocó actuar.
Consideramos que el VI CLAM tenga como lema, “El desafío de la Biotecnología y la conservación de la Biodiversidad”.
Desde hace, posiblemente, mas de 3000 años AC, cuando los organismos vivos, las levaduras en particular, fueron utilizados por el hombre por primera en un proceso tecnológico, los hongos han constituido un importante medio para su supervivencia y progreso. No obstante, el siglo XXI encuentra a los micólogos ante un nuevo e importante desafío tecnológico, para responder a las necesidades cada vez mas urgentes de la sociedad. Los hongos representan una de las más valiosas herramientas para su aplicación en áreas tan diversas y fundamentales como la salud, el agro, la alimentación y la industria. Su estudio, en sus diversos aspectos, es indispensable para lograr ese objetivo.
Por otra parte, la diversidad a nivel genético, específico y poblacional, representan la base del funcionamiento de comunidades y ecosistemas. Sin ella, los procesos de biodegradación se verían afectados en numerosos aspectos. Al desaparecer o disminuir el número de algunas especies, o la diversidad intraespecífica de alguna/s en un ecosistema, se desminuye la posibilidad de degradación de determinadas moléculas, o el tiempo para su hidrólisis completa.
Si aceptamos que restan por descubrir casi un millón y medio de especies fúngicas, los estudios taxonómicos y filogenéticos, el descubrimiento de nuevas especies, variedades o razas, y su estudio bioquímico para, por ejemplo, el descubrimiento de nuevos compuestos biológicamente activos, entre otros, constituyen una prioridad y son las herramientas primarias para la conservación de la biodiversidad y su uso sostenible.
Si la diversidad biológica representa un valor ecológico, su valor económico y social es también creciente. El desarrollo biotecnológicos en cualquiera de las áreas mencionadas anteriormente, salud, alimentación, agro o industria, tiene una relación directa con el conocimiento de la diversidad biológica de los hongos. Cada organismo, pertenezca a diferentes o a la misma especie, tiene características que lo hacen único: diversidad en la actividad enzimática; de desarrollo vegetativo y reproductivo; de tipo, producción y actividad de metabolitos secundarios, etc. Sin el conocimiento de esta biodiversidad es casi imposible llevar adelante desarrollos biotecnológicos eficientes.
Es por eso que consideramos prioritarios estos dos aspectos del estudio de los hongos, que involucran el uso, por un lado, y la conservación de la biodiversidad de los recursos genéticos fúngicos por el otro. Ambas actividades muchas veces parecen contrapuestas, aunque son y deben ser complementarias. La biotecnología no puede desarrollarse adecuadamente sin la existencia de una importante diversidad de organismos, únicos portadores de genes. Por el otro, no podemos desconocer las necesidades biotecnológicas de la sociedad. En este triangulo, conformado por el hombre, la biodiversidad y la biotecnología, sus integrantes están íntimamente relacionados y se necesitan mutuamente.
Corresponde al hombre hacer desaparecer esta antinomia y lograr el equilibrio, con una visión amplia y un accionar concreto, que incluya el progreso de la sociedad sin el menoscabo de la biodiversidad.
Comision Organizadora |
Dr. Daniel Cabral |
